Historia de Ntra. Sra. de Sopetrán

Nuestra Señora de Sopetrán es la Patrona de Jarandilla de la Vera.  Según la tradición, el culto a Nuestra Señora procede de Castilla y tiene su fundamento en la conversión milagrosa del moro Ali-maimón (que, ya cristiano, tomo el nombre de Petrán) y la liberación de unos cautivos.  Muchos años despues el culto llego a Almoharín (Cáceres) y ya posiblemente en el S. XIV a Jarandilla (aunque la tradición cuenta otra cosa como veremos más adelante…)

EL MONASTERIO DE SOPETRÁN

El monasterio de Santa María de Sopetrán es un antiguo monasterio benedictino situado junto a la localidad de Torre del Burgo, aunque en el término municipal de Hita (Guadalajara, España). El origen de este monasterio, situado en la vega de Río Badiel, se pierde en la Alta Edad Media visigoda. Gundeamaro en el año 611 comenzó a edificar el primitivo monasterio, alrededor de la ermita llamada de Sopetrán, ya por entonces y fue terminado por Chindasvinto. Esta fundación sería destruida en el 728, poco después de la invasión de la península por los árabes. sopetranhitaEn un segundo intento, sería reedificado, por los mozárabes de la Alcarria, ayudados por Eulogio de Córdoba, en el 847, que volvió a ser destruido, nuevamente por los árabes. La siguiente fundación, esta vez a finales del siglo XI, por parte del futuro rey Alfonso VI, para agradecer a la Virgen, haberle salvado la vida, del ataque de un oso, a los que dio importantes donaciones, entre ellas los señoríos de Hita y Torija, pero a finales del siglo XII, fue abandonado. La definitiva fundación, fue debida al arzobispo de Toledo, Gómez Manrique, cuando en 1372 decidió entregar aquel lugar a la Orden de San Benito, para que lo reédificara y cuidara. Los primeros monjes llegaron de Monasterio de San Millán de Suso, en tierras de La Rioja. Les fue donado por arzobispo, las obras hechas de antiguo y los bienes dados por Alfonso VI. Ya ricos desde la refundación, los benedictinos de Sopetrán fueron recibiendo, los favores y regalos de reyes y magnates. Su situación en un lugar de paso y camino muy frecuentado entre la meseta y Aragón, casi todos los reyes les conocieron y dieron ayudas. Aquel monasterio no tardó en hacerse famoso por los grandes prodigios que allí se fueron sucediendo. La Virgen de Sopetrán obró tantos milagros entre los vecinos de aquel término municipal y entre los peregrinos que de todas partes de España venían a honrarla que hubo muchas personas importantes que viajaron de sitios muy lejanos para poder contemplarla. Una de ellas fue don Rodrigo de Bastida, descubridor de una buena parte del territorio de Colombia. Un hombre sumamente religioso que educó a sus hijos a la luz del Evangelio y que trató a los indígenas colombianos con extremada bondad. Quizás por ello, su hijo, llamado también Rodrigo de Bastida, llegase a ser el primer obispo de Venezuela. Y, quizás por ello también, todas las ciudades que fue fundando por el vasto territorio colombiano llevasen el nombre de alguna virgen: Santa Marta, Santa Rosa, Santa Bárbara…, y Sopetrán, en memoria de aquella virgen que tan grabada había quedado en su memoria.

Las luchas del siglo XV castellano, estuvieron a punto de hacerlo desaparecer, pero el apoyo de los Mendoza, señores de Hita y su alfoz, en el que Sopetrán estaba incluido, fue la razón de su permanencia y de su progresivo crecimiento en los siglos siguientes. monasopetranLo que fue esplendor, ceremonia, afluir de peregrinos y visitantes, quedó roto en 1836, cuando se puso en marcha la Desamortización de bienes eclesiásticos, dictado por el ministro liberal Mendizábal. Por tener menos de 12 monjes, fue suprimido y el edificio y sus pertenencias, incluidos en los bienes propios del Estado, saliendo pronto a subasta y adjudicándose en 1847, a un vecino de Guadalajara.

Se conservan parte de los muros exteriores. En el extremo norte estuvo la Iglesia, de la que sólo quedan las cuatro enormes basas del crucero, y algunos restos de claves y nervios de la bóveda caídos por el suelo. Durante los años 70, antes de ser declarado Bien de Interés Cultural, su propietario realizó obras con el fin de restaurarlo y convertir el monasterio en residencia de ancianos, también construyó en la finca una hospedería. A su fallecimiento donó toda la finca a una congregación religiosa para que terminara la obra que comenzó.
En la década de los 90 intentó instalarse en el Monasterio Proyecto Hombre y contó con el rechazo de muchos habitantes de los pueblos del alrededor que decidieron comprar el Monasterio creando la Coordinadora Monasterio de Sopetrán, SA. Los benedictinos volvieron al monasterio durante unos años y rehabilitaron la hospedería que funcionaba también como lugar de actividades culturales y como iglesia, creando una actividad social importante alrededor del monasterio. A su marcha volvieron a dejar el monasterio y su entorno en un profundo silencio. Los propietarios intentaron buscar salidas a la finca, por un lado arrendando la hospedería y por otro buscando compradores. Actualmente una sociedad se ha hecho cargo de la Coordinadora mientras que la hospedería sigue su camino por su cuenta como hotel-restaurante.

LA EXTRAORDINARIA HISTORIA DEL MORO ALI-MAIMON

En el valle de Solanillos, desde el siglo V, estaba la ermita donde se veneraba a la Virgen, desde el año 461.  Esta Iglesia fue fundada por Cecilio, un monje anacoreta, pero en el mismo siglo fue destruida y abandonada.  En el 611 Gundemaro funda un monasterio…

…Pasado mucho tiempo, el rey castellano Alfonso VI organizó sus ejercitos para guerrear contra los moros, pero el rey de Toledo Al-Mamu organizó un ejercito con buenos guerreros y lo puso bajo el mando de su hijo Al-Maimon. Cuando llegó a las tierras de la Alcarria, acabaron con las construcciones, saquearon todo lo que pertenecía a los cristianos y después de una sangrienta guerra en la que capturó muchos prisioneros a los que masacro, humilló y los hizó pasar hambre y toda clase de penalidades durante su traslado.

LeonIX¡Al fin llegado a un lugar rico en vegetación y donde había muchas higueras, ordenó un descanso en el cual separó a hombres, mujeres, ancianos y niños; los cargó de grilletes y cadenas y los hizo sufrir mucho.  Entonces los prisioneros elevaron sus plegarias a la Virgen pidiendo su socorro, con llantos y lastimeras oraciones y he aquí que se les aparece la Virgen, acompañada por muchos ángeles, sobre una higuera.  Era tan intenso el resplandor y brillo de su aureola que todos los mahometanos cayeron al suelo y Al-Maimon quedó ciego. La Virgen consoló a los prisioneros y las cadenas y grilletes cayeron al suelo. Fray basilio de Arce, historiador de la época, dice que los cristianos, libres y consolados, volvieron a sus tierras de origen.

Cuando Al-Maimon preguntó cual fue el hecho que le quitó la vista e hizo que sus soldados huyeran, un cristiano le dijo: “es María Santísima que vino a protegernos y a librarnos de tu crueldad”. Entonces Al-Maimon pidió que lo llevaran ante la Virgen, a la que imploró que le devolviera la vista prometiendo hacer lo que le pidiera. Seguidamente la Virgen, tras dialogar con él, lo llevó a una fuente cercana, que aún existe y es muy milagrosa, y lo bautiza con el nombre de Petrán y le ordena que se presente al Papa para que le enseñe la doctrina católica.

Petrán se presentó al Papa León IX y allí vivió hasta la muerte de este en el año 1080.  En ese año regresó al valle de Solanillos donde se hizo una choza, mandó pintar una Virgen en una tabla y en esta Iglesia, los cristianos veneraban a Nuestra Señora de Sopetran. A la muerte de Petrán, en aquella Iglesia la Virgen concedió muchos favores a todo aquel que se acercó implorando su misericordia.

El nombre de Sopetrán aparece cuando se pinta el primer retablo de la Virgen, en el que aparece en una higuera plantada sobre piedras. Piedras preciosas que es simbolo de la perla sin mancha que es María. Y la higuera por ser árbol que da sus frutos humildemete, sin ostentación floral y de gran provecho: “higos y brevas”

SopetranJarandillaDEVOCIÓN A LA VIRGEN EN JARANDILLA

En Jarandilla se venera a Nuestra Señora de Sopetrán desde 1667, año en que hubo una plaga de langosta que acabó con toda la cosecha; los jarandillanos cogieron un burro y pusieron dos arrobas de cera en las albardas y dos hombres como acompañantes hasta que el animal se detuvo después de muchas jornadas de marcha en el Monasterio de la Villa de Hita, donde estaba la Virgen de Sopetrán.

En el año 1732 construyeron la ermita de la Virgen (foto dcha.)

 

NUESTRA SEÑORA DE SOPETRAN EN MURCIA

Murcia le debe uno de sus símbolos más populares, la Virgen de los Peligros, con sus siglos de historia, arte y devoción, a la generosidad de un simple barbero. Para colmo, ni siquiera vivía en la ciudad. Esta es la historia del bueno de Alonso Sánchez, quien cierta noche soñó que la Virgen deseaba ser venerada en Murcia. Y, cuatro siglos más tarde, parece que no parecía ir muy desencaminada.

En 1372, la Orden Benedictina fundó el monasterio de Nuestra Señora de Sopetrán en Guadalajara. La fama de milagrosa que adquirió la talla atrajo a los peregrinos, entre ellos a Alonso Sánchez. Alonso, murciano de nacimiento, había hecho fortuna en Madrid. Un tiempo después, unos labradores del barbero hallaron una talla enterrada, que Alonso identificó como la Virgen de Sopetrán. Y le dio culto en su casa. Pero cierta noche, soñó que la Virgen quería ser trasladada a Murcia. En julio de 1636 quedó a cargo de las monjas Verónicas, donde profesaba una prima del barbero.

Los milagros comenzaron a sucederse: curaciones de la peste, pechos que volvían a manar leche, paralíticos que caminaban… nacía una leyenda. Coincidió en el tiempo la construcción de un puente de madera que unía la ciudad con el Partido de San Benito. Debido a la popularidad de la imagen, se decidió colocar allí un lienzo de la talla. Y era tan frágil aquel puente -antecesor del actual Puente Viejo- que los murcianos se encomendaban a la imagen representada si tenían que atravesarlo en tiempo de avenidas.

El protocolo que se observaba cuando las aguas empezaban a crecer resulta sorprendente. Los Cabildos de la Catedral y del Municipio, junto a un gran concurso de gentes, se reunían en el Puente Viejo. Allí se tomaba la corona del Niño de Los Peligros y, por tres veces, se introducía en las aguas turbulentas mientras se invocaba a la Santísima Trinidad. Aunque de esta noticia apenas queda constancia, si existen testimonios de la época que la recuerdan.

Origen del nombre

De aquí arranca el nombre de Virgen de los Peligros para la que fuera de Sopetrán. Más tarde, se decidió colocar una talla junto al nuevo puente de piedra. Fue entronizada el 15 de septiembre de 1744, dieciocho años antes de que concluyera la construcción. El templete que resguardaba a la imagen -del que se dijo que fue decorado por Francisco Salzillo- fue sustituido por el actual, donde se grabó la frase Salus in periculis (Salvación en los peligros).

En el siglo XVIII, Antonio Rebollo y su esposa, Teresa Carat, encargaron una imagen, réplica de la Virgen de Sopetrán. Teresa se convirtió en la primera camarera de la imagen. Arrancaba así una larga tradición que, hasta la actualidad, mantiene este cargo dentro de la misma familia. Soledad Rebollo Carat, María Guirao Rebollo, Peligros Pérez Guirao y Peligros Hernández Pérez fueron las camareras que sucedieron a Teresa.

A finales del siglo pasado se abordó la reconstrucción del edificio que atesora la hornacina, aunque la imagen permaneció un tiempo sin ser expuesta. El alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, terció con tino y éxito para recuperar la talla. Hace apenas unos meses, cuando la Patrona de Murcia regresaba por septiembre, Peligros Hernández vio cumplido un sueño antiguo. La antigua campana de Los Peligros, fundida en 1684, volvía a sonar sobre el Puente Viejo. Gracias al programa Murcia que se fue, la pieza continúa presidiendo la célebre hornacina de la que el pueblo conoce como «la Virgen de los Peligros, la que está encima del puente», o como La Peligros, igual que a la patrona se la llama con cariño La Fuensantica. No era la primera vez que se abordaba una restauración. Y en muchos casos, a través de la historia, las críticas obligaban a los poderes públicos a adecentar la hornacina. Por ejemplo, en 1888, cuando el estado de la hornacina levantó protestas en los diarios.

Las jaculatorias de los murcianos al cruzar el puente no fueron las únicas que acrecentaron la fama de milagrosa de la Virgen de los Peligros de Sopetrán. Otros también se encomendaban a ella en los más curiosos trances. Así, cierta mañana se recibió en casa de la camarera a una niña que preguntaba por ella. Llevaba el encargo de su madre, acompañado por una limosna, de que la luz de la hornacina no se apagara, ni de noche ni de día, durante un mes.

De aquella pequeña, si es que acaso no era un ángel, nunca más se supo pero lo cierto es que cierta mujer ejerció la prostitución, para dar de comer a sus hijos, durante los treinta días siguientes. Y el rostro de la Virgen, débilmente iluminado por la candela, le sirvió de consuelo y protección en la oscuridad. Tampoco era extraño contemplar a devotos cruzando por promesa el Puente Viejo de rodillas, con velas en las manos. Y, aún hoy, nunca falta un ramo de flores al pie de la imagen, acaso como agradecimiento por algún favor concedido.

Artistas y políticos, intelectuales y turistas han rendido homenaje a Los Peligros. Incluso la reina Isabel II, devota confesa de la imagen, le regaló unos espectaculares pendientes que todavía conserva la camarera.

El tercer domingo de septiembre se celebra en el convento de Verónicas la festividad de la Virgen de Sopetrán. La talla original, la espléndida imagen milagrosa que el barbero Alonso enviara a Murcia, aún es venerada allí por las hermanas. Y hay quien asegura que, aunque más discreta, continúa haciendo milagros.