Esta es la historia de cómo a veces las cosas realmente funcionan. Hace nueve meses, jamás hubiera pensado que esto terminaría sucediendo. ¡Pero sucedió! ¡Y vaya que sí fue una experiencia maravillosa! En marzo de 2019, acudí a la escuela infantil Nemomarlin Pintor Rosales de Madrid para ver una obra de teatro para niños. Raquel Menéndez, la directora de la escuela y una muy buena amiga mía desde la infancia, me había dicho que Sara García Iglesias, una de las maestras de la escuela, había estado preparando una obra de teatro basada en un cuento para niños titulado Los guardianes del castillo. Al parecer, todas las maestras de la escuela participaban en la obra. Entonces, le dije a mi buena amiga: «Mira, voy y hago un vídeo de ello» ¡Así fue! Para allí que me fui con cámara y trípode para grabar el espectáculo y ser testigo del cariño y entusiasmo con que las maestras habían estado trabajando para hacer que todo aquello sucediese. Mientras grababa, me enteré de que se trataba de una obra con un fin benéfico: recaudar fondos para ACTAYS. Entonces, una idea se me cruzó por la cabeza. Tengo un buen amigo, Mikhail Pochekin. Él y su hermano Ivan son grandísimos violinistas y me dije: «¿Por qué no ayudar y unirse a la causa de ACTAYS ofreciendo un concierto benéfico?» Al terminar la obra de teatro, me acerqué a Ana Mateo, responsable de comunicación de ACTAYS, que estaba entre el público. Le comenté mi repentina idea de organizar un concierto benéfico para recaudar fondos en beneficio de su causa. La verdad es que estaba adelantándome un poco a los acontecimientos, porque ni siquiera había hablado yo con Mikhail Pochekin nada al respecto. Tan pronto como salí de la escuela, llamé por teléfono a Mikhail —creo recordar que por entonces él estaba en Salzburgo— y le hablé de la idea. No dudó ni un segundo y me dijo: «¡Por supuesto! ¿Cuándo?» Y así fue como empezó todo lo que vino a continuación. El concierto se celebró nueve meses más tarde. ¡Fue como un embarazo para dar a luz a un bebé!

ACTAYS es una asociación fundada en 2014 por Beatriz Fernández. A su hija Isabel, de dos años y medio, le habían diagnosticado una enfermedad neurológica muy, muy rara… y mortal: la enfermedad de Tay-Sachs. Con el fin de encontrar una cura para esta enfermedad, Beatriz creó ACTAYS. Lamentablemente, su hija falleció, pero Beatriz no se arredró y siguió luchando por esta causa. Hoy ACTAYS ayuda y da apoyo psicológico a familias con niños que padecen enfermedades neurológicas.

Resumiendo la historia para no alargarme, diré que tan pronto como Mikhail Pochekin vino a Madrid en uno de sus viajes —Mikhail vive entre Salzburgo, Munich, Moscú y Madrid— nos reunimos con Natalia Suárez, directora de ACTAYS, y Ana Mateo para ver el modo de llevar a cabo el concierto y concienciar a la gente sobre la enfermedad de Tay-Sachs. En el camino, encontramos la valiosísima colaboración de la Escuela Superior de Música Reina Sofía —de la que los hermanos Pochekin fueron alumnos hace años— y de Allianz Partners España. Mikhail y su hermano Ivan Pochekin decidieron donar el concierto en beneficio de los niños con enfermedades neurológicas en el Hospital del Niño Jesús de Madrid, donde ACTAYS lleva a cabo uno de sus proyectos. Para aquellos de ustedes que no conozcan este proyecto, les invito a visitar el «Teatrillo» del Hospital del Niño Jesús. Allí conocerán a increíbles voluntarios y profesionales —como Marialy Guédez, psicóloga de ACTAYS—, que dedican su tiempo para mejorar la vida de estos niños y sus familias. Mikhail Pochekin y yo colaboramos en una actividad en el Teatrillo, acercando la música de violín a los niños hospitalizados y a sus padres, quienes jamás antes habían tenido la oportunidad de escuchar y ver a un violinista de la talla de Mikhail. Fue una experiencia fantástica y transformadora.

Entonces, el 21 de diciembre de 2019, finalmente el concierto tuvo lugar en el Auditorio Sony de Madrid. Hay tantas personas e instituciones a quienes dar gracias por hacer que esto sucediera… Empezando por los hermanos Pochekin —Ivan vino desde Moscú para el concierto y se marchó al día siguiente de vuelta a Rusia— y la Escuela Superior de Música Reina Sofía y Allianz Partners y todos los medios de comunicación y personas —no puedo dejar de mencionar a Luz Orihuela de RNE y su programa radiofónico «Andante con motto»— que se hicieron eco de este concierto solidario. Por no mencionar igualmente a todas esas personas que acudieron al concierto y contribuyeron a la causa de ACTAYS con su asistencia.

Cuando se trata de calidad musical y excelencia, los hermanos Pochekin son una apuesta segura. Para la ocasión habían preparado un bellísimo programa formado por el Passacaglia en sol menor de Haendel transcrito por el compositor noruego Johan Halvorsen para viola y violín, the Duo para violín y viola en sol mayor de Mozart, Asturias (Leyenda) de Isaac Albéniz en una transcripción para violín solo del propio Mikhail Pochekin, los Caprichos nums. 10 y 24 de Nicolo Paganini—Ivan Pochekin es un especialista en Paganini— y la Sonata para dos violines op. 56 del compositor ruso Sergey Prokofiev. El público aclamó a este generoso duo de hermanos al final del concierto, y ellos correspondieron con dos propinas: el bello Andante para dos violines de Reinhold Glière y un arreglo del villancico Noche de paz para dos violines, al que el público se unió cantando.

Ahora que el parto de este bebé musical ha terminado, solo esperamos que esta experiencia sirva para que otros más vengan y contribuyan a la causa de ACTAYS. ¡Nosotros lo hicimos! Ahora es su turno… Creen su propia historia de música y alianzas y hagan que las cosas funcionen.

Michael Thallium. Global & Greatness Coach. Facebook Michael Thallium y Twitter Michael Thallium